Anicio Manlio Torquato Severino Boecio (480‑524/5). Natural de Roma, donde cursó sus primeros estudios, y muy joven fue enviado a Atenas, donde permaneció quizá unos dieciocho años, adquiriendo una formación muy completa en literatura y filosofía griega. Su familia, la de los Anicii, era una de las grandes familias de Roma, profundamente cristiana, aristócrata, tradicionalista y poderosa. Su padre había sido cónsul. A su regreso a Roma fue investido como senador bajo Teodorico, cargo que ejercerán también sus dos hijos. Ejerció varios cargos más, hasta que se le acusó de alta traición al senado, por lo que fue destituido de sus cargos, encarcelado y ejecutado. Se denunció y se afirmó falazmente que conspiraba contra el emperador Teodorico, en favor de Justino, emperador de Oriente. En sus años de cárcel escribió su hermoso libro que va de la angustia al consuelo: De Consolacitione Philosophiae. La obra es un diálogo que personifica a la Filosofía, e intercalados entre cinco diálogos o Libros, los poemas de Boecio, escritos en un latín muy puro. Pero su principal importancia para la historia de la filosofía son sus traducciones y comentarios de las obras de Aristóteles: Categorías, interpretación, analíticos I y II (“Organon”). También tradujo la obra del biógrafo ydiscípulo de Plotino, Porfirio Eisagogé (lo que será conocido en la Edad Media como logica vetus). Comentó los Topica de Cicerón. Se sabe que la intención de Boecio era traducir las obras completas de Platón y Aristóteles. Tradujo la Geometría de Euclides y un tratado de Aritmética de Nicómaco de Gerasa (s. I d.C.) y publicó un tratado de música.

Su pensamiento en general está influenciado de eclecticismo neoplatónico y de estoicismo, lo cual se percibe en su Consolación. Es llamado el principal intermediario entre la filosofía patrística (antigua) y la filosofía medieval: “el último romano y el primer escolástico”. Fue un pensador sumamente influyente a lo largo de la Edad Media. A pesar de su formación y sus influencias platónicas, aristotélicas, neoplatónicas, estoicas, eclécticas, y del manejo de conceptos y términos filosóficos en sus argumentaciones, Boecio fue más teólogo que filósofo y un ecléctico enciclopédico.

a) Lógica y Teoría del conocimiento:

El problema de los universales, ya planteado en Grecia, fue especialmente importante en la Edad Media. Cuando lo reciben los medievales se encontraba desastrosamente planteado y embrollado por el neoplatónico Porfirio y por la interpretación neoplatónica de Boecio. La cuestión aparece planteada en varios sentidos: los universales 1) Subsisten como substancias separadas (platonismo). 2) No subsisten como substancias separadas; sólo son conceptos del entendimiento (aristotelismo, según Porfirio). 3) Subsisten fueras de las cosas y son corpóreos. 4) Subsisten fuera de las cosas y son incorpóreos. 5) Subsisten separados de las cosas sensibles. 6) Existen en las cosas sensibles.

Click para ampliar el esquema de las varias soluciones al "Problema de los Universales"

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Los dos polos entre los cuales quedará oscilando la respuesta son: realismo y antirrealismo. Para unos los universales son cosas (res) (realismo); para otros no son cosas, sino palabras (verba) o nombres (nomina). Una posición intermedia es el realismo moderado. La posición de Boecio ante el problema es interesante, tal y como la plantea en su comentario a la Isagogé: frente a lo que más tarde se llamará nominalismo, Boecio se inclina por las teorías que dan valor universal a nuestras ideas. En su comentario a las Categorías, parece inclinarse hacia el punto de vista aristotélico. Sin embargo, no dice que ese punto de vista sea el único; en la Consolación, en el libro V, se muestra declaradamente platónico y, en realidad, agustiniano. Dice que las sensaciones no son reales sino que son sucitadoras para que vayamos más allá de ellas. En este sentido las ideas universales son reales y remiten a un mundo de Ideas o Formas que ya san Agustín veía como las Ideas de Dios. Esta será la base metafísica (agustiniana) para su teología.

En cuanto a las formas de conocimiento, Boecio anuncia ya el Trivium y el Quatrivium que, con mayores o menores añadiduras, habrán de permanecer como formas de la enseñanza a lo largo de la Edad Media.

b) Naturaleza y existencia de Dios

En primer lugar Boecio es heredero y continuador del optimismo ontológico. En el libro III de su Consolación escribe: «hay que reconocer que Dios, el ser supremo, contiene en sí el bien sumo y perfecto». Boecio identifica siempre a Dios con la Perfección y, siendo Dios perfecto, con el Bien. Por una parte, al unir Dios y la Bondad ve en el mal no un realidad positiva, sino una carencia de realidad.

En segundo lugar, de lo anterior se deriva su concepción sobre la finalidad humana. El hombre desesperanzado que es Boecio en el libro I de La Consolación, aprenderá a saber que lo que realmente consideramos bienes (poder, riqueza, fama), no son realmente bienes; el único Bien es Dios mismo, este Dios que la razón puede, si no definir, al menos señalar. Si los hombres siguen la guía de la razón, encontarán su felicidad en el Bien, que no puede dejar de ser feliz.

En tercer lugar, los temas anteriores nos remiten a un problema más acuciante, que nos recuerda a San Agustín. ¿Es seguro que Dios exista? Para probar la existencia de Dios, Boecio sigue tres caminos: el primer argumento, totalmente aristotélico, nos dice que nada puede existir sin una Causa Primera, la que todos llamamos Dios. La segunda prueba, de corte agustiniano, afirma que nuestro mundo es imperfecto, pero que la imperfección es inconcebible si no se le compara con la perfección absoluta, es decir, si no se compara con Dios perfecto. La tercera, paralela a la anterior, señala que en nuestra vida existen males y vicios, los cuales no podríamos entender si no existiera un Bien, con el cual existe un criterio para juzgar lo más o lo menos bueno o, definitivamente, esta carencia que es lo malo. [Este argumento será desarrollado en el Monologium  por San Anselmo.]

Finalmente, Dios es el supremo «intelectible» y «objeto del pensamiento puro». Dios intelectible y Perfecto es, además, Dios Providente y está más allá de cualquier substancia, puesto que las substancias son limitadas. Y aquí se plantea Boecio el problema más agudo que tiene que afrontar: Si Dios es Bueno y Todopoderoso, ¿cómo podrá haber libertad humana?; si hay libertad humana, ¿no sería Dios un ser limitado?

Revisar los siguientes escritos:

a) De Trinitate (La Trinidad es un Dios, no tres dioses);

b) De duabus naturis et una persona Christi (De las dos naturalezas y una persona en Cristo. Contra Eutiquio y Nestorio)

Boecio

Click aquí para descargar los “Escritos Teológicos”  Fragmentos digitalizados (sin fines de lucro) de la versión: BOECIO, Tratados teológicos y La Consolación de la Filosofía, CNCA (colección “Cien del Mundo”), México 1989.

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