Célebre representante de los sofistas; en su obra Sobre la naturaleza o sobre el no-ser ataca la postura de Parménides y sus seguidores, y defiende el escepticismo:

FRAGMENTOS DE GORGIAS, ACERCA DEL NO SER O ACERCA DE LA NATURALEZA

(GORGIAS, Fragmentos, UNAM, México 1980)

 Isócr. 10,3 ¡Cómo, en efecto, alguien superaría a Gorgias quien se atrevió a decir que ninguno de los seres existe, o a Zenón quien intento demostrar que la misma cosa es posible y a la vez imposible! 15, 268 las palabras de los antiguos sabios, de los cuales éste afirmó que existe un número infinito de seres… Parménides y Meliso, que uno solo, y Gorgias, que absolutamente ninguno.

  1. OLIMP. EN PLAT., Gorg. P.112 Jahn [s.A 10 275,3] Y ciertamente Gorgias escribe un tratado no malhecho Acerca de la naturaleza, en la Olimpiada 84[444-441]
  1. SEXT., adv. Math, VII 65 y ss.

(65) Gorgias el leontino, del mismo grupo, estuvo de acuerdo con los que excluyen un criterio, pero no conforme con la misma postura de los discípulos de Protágoras. Así, en su tratado  Acerca del no ser o acerca de la naturaleza, dispone en orden tres cosas capitales: una y primera, que nada existe; segunda, que aunque exista, es incomprensible para el hombre, y tercera, que aunque sea comprensible, ciertamente es incomunicable e inexplicable al vecino.

(66) Así pues, que nada existe, lo considera de esta manera: en realidad, si algo existe, ciertamente es o el ser o el no ser o es tanto el ser como el no ser. Ni existe el ser como lo demostrará ni el no ser como lo sugerirá ni el ser y el no ser como también lo enseñará; por tanto, no existe algo.

(67) Y verdaderamente el no ser no existe; porque si el no ser existe, existirá y al mismo tiempo no existirá; pues en cuanto es conocido como no ser, no existirá, y en cuanto existe el no ser, existirá a su vez. Y es del todo absurdo que algo exista  y al mismo tiempo no exista; por tanto, el no ser no existe. Y además, si el no ser existe, el ser no existirá, porque estas cosas son contrarias mutuamente; y si al no ser ha ocurrido el existir, al ser ocurrirá el no existir. Sin embargo, no es lógico decir que  lo que es  no es; de  donde, ni el no ser existirá.

(68) Y ciertamente ni el ser existe. Porque si el ser existe, sin duda o es eterno o es creado o al mismo tiempo eterno y creado; pero ni es eterno ni creado ni ambas cosas, según mostraremos; por tanto, no existe el ser. Porque si el ser es eterno (hay que empezar de aquí), no tiene principio alguno.

(69) En efecto, todo lo que existe tiene algún principio, y lo eterno, teniéndolo  establecido como increado, no tuvo principio. No teniendo principio, es infinito. Y si es infinito, está en ninguna parte. Porque si esta en alguna parte, aquello en lo que está es otro distinto de éste, y así,  ya no será infinito el ser contenido en algo; pues es mayor que el contenido el continente, y nada es mayor que el infinito, de manera que no ésta en alguna parte de lo infinito.

(70) Y ciertamente, ni en sí mismo está contenido. Porque sería lo mismo el “en que”  y’ el ”en sí, mismo”, y el ser  resultaría doble, lugar y cuerpo (ya que por una parte el “en que” es lugar,; y, por otra, el “en si .mismo”, cuerpo). Pero eso es absurdo. De donde, ni en sí mismo está el ser. De  manera que, si el ser es eterno, es infinito, y si es infinito en ninguna parte está, y si en ninguna parte está, no existe. De donde, si el ser es eterno, ni siquiera desde el principio es ser.

(71)Y ciertamente, el ser tampoco puede ser creado. Porque si ha sido creado, ciertamente o del ser o del no ser ha sido creado. Sin embargo, ni del ser ha sido creado; porque si es ser no ha sido creado, sino que ya es; ni del no ser, porque el no ser tampoco puede producir algo, por tener necesariamente lo engendrado que participar la existencia de algo. Por tanto, el ser tampoco es creado.

(72) Según esto mismo, ni ambas cosas a la vez: eterno y al mismo tiempo creado; ya que estas cosas son destructivas una de otra; y si el ser es eterno, no ha sido creado, y si ha sido creado, no es eterno. De donde, si el ser no es eterno ni creado ni una y otra cosa a la vez, el ser no podía ser.

(73) Y además, si existe, ciertamente o es uno o múltiple; pero ni es uno ni múltiple, como se demostrará; por tanto no existe el ser. Ya que si es uno, ciertamente o es cantidad o es continuo o es magnitud o es cuerpo. Y cualquier cosa que él fuera de éstas no es uno, pues, teniéndolo establecido como cantidad, será dividido, y, siendo continuo, será cortado; e igualmente, considerado magnitud, no será indivisible, Encontrándose como cuerpo será triple, pues tendrá tanto longitud como anchura y grosor. Y sin duda es absurdo decir que nada de esto es el ser; por tanto, el ser no es uno.

(74) Y, en verdad, tampoco es múltiple. Porque si no es uno, tampoco es múltiple; ya que la síntesis de los singular es  lo múltiple; por lo cual, quitado el uno, se quita juntamente también lo múltiple. Y sin duda, de éstas cosas resulta claro que ciertamente ni el ser existe ni el no ser existe.

(75) Y que tampoco es ambas cosas, tanto el ser como el no ser, es fácil de calcular. Pues si verdaderamente el no ser existe y el ser existe, será lo mismo para el ser el no ser, como para éste el ser, y por esto mismo ni uno ni otro de éstos existe. En efecto, que el no ser no existe, es coherente, y, teniéndolo establecido queda demostrado que es lo mismo que ése el ser; de donde, también éste no existirá.

(76) Ciertamente no, ya que si el ser es lo mismo que el no ser, no es posible que ambas cosas existan; porque si ambas, no son lo mismo, y si lo mismo, no son ambas. Por lo cual se sigue que nada existe. Porque si ni el ser existe ni el no ser ni ambas cosas, y fuera de esto nada se conoce, nada existe.

(77) Y, que si acaso existiera algo, esto es ininteligible así como inconcebible para el hombre, hay que demostrar en igual forma. Ya que si las cosas que se piensan, dice Gorgias, no son seres, el ser no se piensa. Y con razón. Pues así como  si a las cosas pensadas ha ocurrido ser blancas, también ocurriría a las cosas blancas ser pensadas; de la misma manera, si a las cosas pensadas ha ocurrido no ser seres, necesariamente ocurrirá a los seres no ser pensados.

(78) Por lo cual, algo sano y vital es la conclusión de que “si las cosas que se piensan no son seres, el ser no se piensa”. En verdad, las cosas que se piensan (hay que anticipar) no son seres, como lo demostraremos; por tanto, el ser no se piensa. Y ciertamente, que las cosas que se piensan no son seres, es evidente.

(79)Porque si las cosas pensadas son seres, todo lo pensado existe y como uno lo haya pensado. Lo cual es incoherente [y si existe, malo]. Porque no es verdad que si uno piensa acaso a un hombre volando o a unos carros corriendo en el piélago, al punto un hombre, vuela o unos carros corren en el piélago. De manera que las cosas pensadas no son seres.

(80) Además de esto, si lo que se piensa es existente, lo no existente no será pensado. Porque a los contrarios corresponde lo contrario, y es contrario al ser el no ser. Y absolutamente, por esto, si al ser corresponde el ser pensado, al no ser corresponderá el no ser pensado. Pero esto es absurdo, ya que se piensa a la Escila y a la Quimera  y a muchos de los no existentes, luego el ser no se piensa.

(81) Así como lo que se ve, por eso, porque se ve, se dice visible, y lo que se oye, por eso, porque se oye, audible, y ciertamente no rechazamos lo visible porque no se oye, ni despreciamos lo audible porque no se ve (ya que cada cosa debe ser juzgada por su propio sentido y no por otro), así también lo que se piensa, existirá, aun cuando no fuera visto por la vista ni oído por el oído, ya que es concebido por su criterio adecuado.

(82) Entonces, si piensa alguien que unos carros corren en el piélago, aun cuando no los ve, debe creer que unos carros están corriendo en el piélago. Pero esto es absurdo; luego el ser no se piensa ni se comprende.

(83) Pero aun cuando se comprendiera, es incomunicable al otro. Pues si los seres son visibles y audibles y, comúnmente, sensibles -los que subsisten fuera-, de éstos, los visibles son recibidos por la vista, y los audibles por el oído, y no inversamente; ¿cómo, pues, es posible que esto sea significado al otro?

(84) La palabra es con lo que declaramos, pero la palabra no es substancias y seres; por tanto, no declaramos a los vecinos los seres, sino la palabra, que es distinta de, las substancias. Pues así como lo visible no podría llegar a ser audible y viceversa, así el ser, ya que subsiste fuera, no podría llegar a serla palabra nuestra.

(85) Y no siendo la palabra,  no podría ser mostrado al otro. Porque la palabra, dice, nos resulta de los hechos acaecidos fuera, ,esto es, de los sensibles; pues del encuentro del sabor se origina en nosotros la palabra pronunciada tocante a esa cualidad, y del deslizamiento del color, la tocante al color. Y si esto es así, no es la palabra la que explica lo de fuera, sino que lo de fuera se hace significativo de la palabra.

(86) Y, ciertamente tampoco es posible decir que de la manera que subsiste lo visible y lo audible, así también la palabra, de manera que sea posible, por su substancia y ser, significar las substancias y seres. Porque aunque subsiste, dice, la palabra, sin embargo, difiere de las demás substancias, y principalmente difieren de las palabras las cosas visibles; pues mediante un órgano es palpable lo visible y mediante otro la palabra. Por tanto, la palabra no muestra la gran parte de las substancias, como tampoco ésas manifiestan la naturaleza de unas y otras.’

(87) Así, de estas cosas dudosas presentadas por Gorgias, desaparece -en cuanto está en ellas- el criterio de verdad; pues de lo que ni existe ni puede ser conocido ni ha tocado en suerte ser comunicado al otro, no podría existir criterio alguno.

Las ideas principales de Gorgias pueden resumirse en tres tesis:

1) Nada existe.

2) Si existiera algo no podría ser conocido.

3) Si algo existente pudiera ser conocido, sería imposible expresarlo con el lenguaje.

1) La primera tesis la defiende de la manera siguiente. Si algo fuese debería o bien ser eterno o no serlo. Si fuese eterno, habría de ser infinito y, si fuese infinito, no podría estar en nada. Pero, lo que no está en nada no existe. Por otra parte, si no fuese eterno, debería haber comenzado a ser, pero, para comenzar a ser, antes debería no ser, lo que es imposible, ya que el no ser no es. Así, ni es eterno ni tiene origen y, por tanto, no es.

2) La segunda tesis parte de la afirmación de Parménides según la cual no es posible pensar el no ser. Pero, si el no ser no pudiese ser pensado, no habría el error. Dado que el error existe, se infiere que puede pensarse el no ser. Así, podemos decir que hay cosas pensadas, que no existen, y cosas no existentes (como personajes míticos, por ejemplo) que pueden ser pensadas. De esta manera señala, contra Parménides, que existe una escisión entre pensamiento y ser y, por tanto, si algo fuese, no podría ser pensado. (Nótese que Gorgias usa como método de razonamiento el procedimiento de reducción al absurdo, tan hábilmente desarrollado por Zenón de Elea y otros eleatas).

3) La tercera tesis defiende que la palabra no comunica más que sonidos. Mediante el lenguaje no transmitimos colores, sabores, tamaños, etc., sino solamente sonidos. Y, al igual que la vista no ve los sonidos, el oído no oye los colores. Con ello pone de manifiesto el divorcio existente entre signo y significado, y destaca la imposibilidad de transmitir la realidad mediante la palabra.

Idea: La unidad y la diversidad en el lenguaje.

El primer fragmento del Gorgias nos invita a la consideración de la historia de la filosofía como una historia de interpretación de la realidad mediante el lenguaje. También nos dice que el lenguaje está íntimamente ligado a la actividad racional. Que de facto, el ejercicio del filosofar en cuanto actividad del espíritu intelectual, se materializa -en cierto sentido- a través del lenguaje. El trabajo de las antiguos sofos era sacado a la luz en el decir, en la afirmación, en el argumento, en el tratado, mediante el lenguaje.

Particularmente, esta lectura me ilustra sobre la idea de que el lenguaje, en cuanto capacidad que nos separa de los animales sensitivos, guarda una sutil consonancia con el concepto de Verdad que tiene la filosofía clásica “adecuatio intellectus rei”. Porque el lenguaje, en última instancia, si quiere ser un lenguaje verdadero debe adecuarse a la realidad de las cosas, para que de este modo sea posible aclarar los brumosos pasajes de la historia de la filosofía sobre la interpretación y concepción del macro y microcosmos.

Que el lenguaje no sólo sea articulación de sonidos sino más bien articulaciones de la mente con la realidad, de experiencia y razón, constituirá el pasaporte mediante el cual se pueda abordar el tranvía que nos conduzca a la solución de las interrogantes últimas sobre el hombre, su trascendencia en Dios y su inmanencia en el mundo.

IDEA: LA INCOMUNICABILIDAD DEL SER.

En la tercera proposición de los fragmentos de Gorgias que hemos seguido, la cual se refiere a la incomunicabilidad del ser, el sofista nos asevera que, una vez suponiendo que existe el ser éste es incomunicable de acuerdo al siguiente discurso: primero los seres son captados por los sentidos externos (oído, vista), luego el sujeto que los capta transmite o comunica el hecho o la experiencia de la captación del ser, y no solo el hecho sino que intenta comunicar la ser mismo a otra persona mediante palabras. La primera dificultad que encuentra es que las palabras no son los seres sino representaciones de estos, luego el ser es incomunicable. además, según Gorgias, el ser es incomunicable porque las palabras son construcciones nuestras y el ser, en caso de que existiera, sería una realidad externa, por lo que otra dificultad sería la inconveniencia entre las palabras (el lenguaje) y el ser. Debido a esto no podríamos dar a conocer al ser, no podríamos comunicar al ser. Si todo lo que existe se puede comunicar y todo lo que se puede comunicar es lo que existe, ergo el ser, que es incomunicable, no existe.

Pero el planteamiento de Gorgias lejos de ser confuso es incoherente, porque si bien es cierto que el objeto del conocimiento humano son los seres materiales, los cuales son captados por los sentidos mediante una experiencia directa, ‘personal’, y si doy a conocer esto comunico mi experiencia, comunico mi construcción del hecho, comunico mis palabras -para seguir el texto de Gorgias-. Pero esto no excluye que el ser sea por sí mismo comunicable a otros como de facto lo es. El ser se comunica en su substancia per se.

Por otro lado, Gorgias da una sacudida a la filosofía y, a mi modo de ver, hace caer como el coco maduro de la palmera un problema fundamental para la filosofía del lenguaje; que el lenguaje sea real y verdaderamente compatible con el ser que expresa, con el ser que comunica.

Sin embargo, aunque al principio del curso experimenté cierta renuencia por aceptar el lenguaje como problema filosófico (pues para mí carecía de objeto y presupuesto ontológico), caigo en la cuenta de que el presupuesto es el mismo ser que se comunica, que se mediatiza a través del lenguaje, pero sobre todo que ese ser mediatizado tiene algo que ver conmigo, con mi existencia.

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